jueves, 4 de julio de 2019

ciudades invisible de Italo Calvino

En un recorrido se sale de una casilla , en este momento ha roto aguas. Berrear en un monólogo interior consigo mismo para encontrar en el espacio que empieza a ocupar algo que no sea hostil a pesar de molestarle la luz fuerte , el sonido estridente, el tacto áspero, el olor nauseabundo , la mirada lasciva, .. 
La ciudad es un espacio hoy ocupado, lleno de gente , de personas , de colores, de tamaños, de olores, de sentidos que provocan sensaciones . 
 Casualidad la primera , como si el destino hubiera llevado a encontrar dos personas que sólo descubrieron sus besos, sus tactos, sus sentidos ... y se escapó como una figura en la ciudad borrosa, nebulosa, llena de una neblina profunda una día después tenía nombre de victoria . Y luego  soledad , delgada callada, amable, elegante , con esa sencillez de ser de familia viva, en sus portales , en sus quiebros , en sus bailares, ---porque todas las ciudades nacen del deseo y de la memoria , y de las palabras, de las circunstancias , de las situaciones ...como Marta que convirtió el espacio político en una ciudad llena de ferias y fiestas a la revolución , de pancartas, de luchas, de un juan marse en la casita blanca de oscuridades secretas, de deseos , de pasiones ... Pero a el santo los abandonos no les sientan bien , porque nunca fue santo alguno más bien un obediente, un necesitado de las miradas de ciudades , de nombres, de palabras y egos, de cubrir en su rebeldía la autocensura impuesta que le dictaban las normas. Siguió la ciudad revodlucionaria de los obreros y las lecturas , palabras y más palabras, de tardes de lecturas, de poesia, de cantaautores, la ciudad obrera, la pasión de una escenificación de la muerte de Jesús , Pilar ...  y un día de junio llegó el arte , la pintura, la poesia y pintura de la doctoranda en almas y naturalezas vivas, de corazones alegres y contagió como los ángeles su compañia , en su lagar con chimenea de leña y su camastro en el suelo , de risas y cantos , de un adiós con la mano , una dulce despedida , de un decir hasta siempre .  Y más tarde al cabo de años de un verano de distancia un adiós orgulloso , repentino , que llevó a encontrar a la mujer , nombre Eva, ciudad prodigiosa, de magia de Rayuelas, de escrituras, de lucha contra el mundo, de abandonar el niño que había empezado hacía tiempo a caminagr, no se trataba de cuidar a nadie, de estar por él, de estar para él, en esa ciudad invisible, de oscuridad había más luz que ninguna otra, se bañaba en los mares del sur en verano, se leía a los clásicos en voz alta para que ella los escuchara con Kant el perro adoptado, y luego vino la silla de ruedas que todo lo deshace, la impotencia como niño abandonado , la claridad de no querer aceptar que uno es lo que es y que no se trata de huir sino de saber enfrentarse con lo que uno tiene, lleva consigo,   pero así se acabó con la culpa , con la sensación de liberación pero de culpabilidad por encontrarse con una ciudad kantiana , de hombres y mujeres inexistentes, de seres extraordinarios, que acabó ....  Más tarde vino el descubrimiento de Garcia Marquez con "el amor en tiempos de cólera " , el enamorarse , el estar vivo , el volver a ver alguien que se fija en tí, alguien que te observa, la soberbia y vanidad convertida en celos, en envidia, en ira, en rabia, en pasiones de todo tipo que hacían cocinar los manjares más exquisitos y los venenos más perversos, miradas, pieles, amores, deseos, pasiones, una vida llena de lágrimas, de sentires, de emociones, de caídas  y venidas para una ciudad generosa, preciosa, princesa, promesa, inacabable, pero todo y eso de nuevo vinieron otras ciudades invisibles del deseo  y memoria de pigmaliones, de admiradoras secretas, de ideales revolucionarios, de contra el mundo, contra la pareja, contra la realidad, contra todo y contra nada  y nuevamente el soberbio individuo de a pie descubrió en esa ciudad la espiritualidad de alma pura, de alguien dado, entregado, ofrecido, deseoso de compartirlo todo incluso la vida de otro ser, y aparecieron los miedos, las inseguridades porque las ciudades son lugares estáticos no son de paso , no hacen camino , como el suyo, como su andar , como sus andares, y así fue de nuevo como abandono de nuevo ese ser nacido de la necesidad de sentirse observado, de creer en si mismo , de creerse alguien , de ser el mismo , sin mirar tanto lo suyo, lo propio y estar en la mirada del otro, de la otra, de los demás.....    y vino de nuevo en el regreso el perdón del amor perdido de nuevo para encontrarse de otra manera sin más sin rencores, sin nada ... el dolor había sido suficiente para tener conciencia de donde la ciudad invisible se había encontrado , en el pozo final de un arroyo sin salida, oscuro y tenebroso ...  pero nuevamente la experiencia en las ciudades no funciona ni una ni otra porque aunque tengan nombre todas de mujer ninguna es la ciudad perfecta, ninguna tiene como la última la primera letra de la anterior, ni la mirada de la segunda llena de ciencia y quehacer ...todas son diferentes ... y en este final de recorrido la casilla final sabe decir adiós , sabe entender que la complacencia es algo que no sirve para ganarse el favor de las ciudades , que no se trata de complacer a nadie se trata de amarlo , de querer la ciudad por como es y tal como es ,  sabe entender que la culpa no sirve para nada , sólo le convierte a uno en más negativo, negro, oscuro, ausente, cerrado,  y que en lugar de sentirse culpable de lo que hizo en sus ciudades inventadas seguramente todas guardan como él el abrazo o el beso precioso, el motivo único que les hizo mirarse un día a los ojos para decirse gracias por estar aquí en esta vida hermosa ... sabe entender que la vanidad o la soberbia es un problema de autoestima de no creer en uno mismo , de necesitar de los demás para sentirse protagonista de uno mismo cuando uno es protagonista cuando mira hacia los demás , los ve , los oye, los siente, los escucha y los entiende....   

Ahora la casilla final cierra . Adios ciudaades invisibles, inventadas o no, cariñosamente amadas y queridas, me gustó hacer este viaje hasta aquí . 

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