lunes, 1 de agosto de 2016

45 AÑOS, AMAR DESPUÉS DE HABER AMADO .



Existe algo en esta vida que nos permite valorar aquello que un día escogimos y que seguramente no fué ni producto del azar ni de una decisión razonada ni pensada hasta el límite de todas sus consecuencias. La película de Andrew Haigh sigue un argumento muy simple pero a medida que avanza va cubriendo el relato de una sensación de serenidad como aquella que llega con los años de pareja. 
¿Qué nos hace escoger en el amor a la pareja ? A punto de celebrar sus 45 años de fidelidad matrimonial un hecho del paraiso perdido de la juventud trastoca toda la situación. Y uno se pregunta si el tiempo lo puede curar todo o casi todo en las relaciones humanas. Parece que no bastan 45 años para contarse todo ni para conocerse del todo. El amor que se teje en esta pareja es maduro, fiel, sereno, tranquilo, paciente como si todo aquello que les envuelve en estos momentos finales de su vida sea algo que no les trastoca en exceso. Kierkeggard y los sueños pasionales de Geoff parecen desvanecerse frente a la fragilidad de sus recuerdos en la montaña de los Alpes de Suiza. Avanza así una forma de encontrar la verdad de ambos -sin hijos- que esperan un mismo final.

La desestabilidad emocional frente al recuerdo del amor perdido convierte el dolor en algo humano.No quiero ver más fotos de ella, no quiero saber nada más, no quiero ... ¿Si no hubiese desaparecido te habrías ido a vivir con ella ? 

Frente a un amor de 45 años está un si como respuesta atrapado en el recuerdo, en la juventud, en la pasión, en el enamoramiento, en el deseo del otro, en el fondo en aquello que no ocurrió y que resulta más fácil idealizar. Sin embargo al deseo y entusiamo le dicta el corazón pasible de la compañera. La canción de Platters "smoke get in yours eyes " ..

Una extraordinaria experiencia de buenos actores , de buen cine.  

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