lunes, 2 de noviembre de 2015

CINE , CINE , CINE ,,,

Siempre he pensado que el cine nos hace más que evadir ,reflexionar sobre nosotros mism@s ..¿Quienes somos ? ¿Qué queremos ?
Últimamente lo utilizo como un espacio para reflexionar conmigo. Ahora en clase de sociología estoy con un documental "Mercados de futuro" donde se reflexiona sobre el tiempo y la memoria , sobre la vida y las cosas que almacenamos, las vidas que nos mantienen y las especulaciones que nos venden en las ferias y congresos internacionales. No es una película fácil para un público adolescente y voy acompañándola con reflexiones y citaciones para estar presentes en lo que como profesor no me gustaría que se perdiesen.
Ayer en una sala con butacas numeradas en la séptima fila butaca 2 comprobé que todavía se hace buen cine en estos momentos. El director Cesc Gay con dos actores como Ricardo Darin y Javier Cámara que responden al nombre de Julián y Tomás unidos por una amistad especial y muy intensa se reencuentran para un acontecimiento final y duro en la vida de uno.
Hablar de la muerte no resulta fácil , Michael Hanecker en "Amour" ya nos hizo un relato sobre ese momento final que uno se despide de la vida y de los otros. El como, el porque, el cuando, son interrogantes presentes desde que nacemos. Hace pocos días me anunciaban una pronta muerte de un ser querido y me hablaban de aplicar la eutanasia como se insinúa en la película . La reflexión sobre como acercarte a ese momento con valentía, con la mirada al frente permite al protagonista entomar cada detalle entre una relación que hoy con la tanatología parece un simple mercado de consumo para un último adios y una situación desagradable que nadie quiere hablar porque resulta incómoda.

Lo que a uno con el tiempo y los años le sucede es precisamente esta presencia constante con sus padres que mueren, sus amigos íntimos, sus hermanos, sus seres queridos .. y recuerda cada una de las despedidas como la de quien prepara la ceremonia propia hablando de luz y bondad, la de quien se incinera , la de quien renuncia a símbolos y religiones, la de quien hace del silencio un último adiós..

El cine nos permite pensar , y la película Truman de Cesc Gay nos invita a este ejercicio porque una cosa es ser valiente para decidir dejar tu cuerpo a la ciencia, o para hacer que adopten a tus animales de compañía , o encontrarte en un último abrazo con tu hijo , o desprenderte de toda y cada una de las cosas que llenaste tu vida ...pero otra es que cuando tu no estas la vida continua , la vida sigue, la vida no se para   y esa es la realidad que se presenta realmente.

A mi padre le gustaba mucho Bergman sobre todo por la película que un caballero medieval juega con la muerte en una partida de ajedrez ."El séptimo sello" . Otras películas como "las invasiones bárbaras" que habla de estas despedidas con uno y con los amigos, o "los amigos de Peter" ... En todo este cine que nos hace reflexionar sobre el aprendernos a morir está la filosofia socrática, Filosofar es aprender a morir, tal como Platón en el diálogo del Fedon nos relata. Ese aprendizaje cuando nos hacemos viejos se nos presenta constantemente de forma reiterativa. ¿Cómo prepararme para la muerte?  Escoger un final para esa paz que te deseas creo que es importante. Hace tiempo esta experiencia que en los hospitales se palpa de cerca me ha sido visible y próxima. 

En teología la escatología nos habla de este momento final parecido a un traspaso , a un barquero que te lleva a la otra orilla . En "Más allá de los sueños " el actor Robin Williams nos describe precisamente este viaje como el de Virgilio en su Eneida , o la de Dante en su Divina Comedia o el propio Platón en la República en el libro X con el mito de Er. 

Este pensarse uno en el más allá permite encontrar un adiós con la vida vivida y sentida. La película Truman de Cesc Gay nos mira a los ojos y se nos destapa de forma bella y cercana que eso no se acaba de aprender nunca del todo pero que quien se permite el último suspiro con el corazón abierto a la vida seguramente se siente en paz. 

Ese tiempo que ya nos resulta final aunque no finalizado nos prepara al viaje , al camino de dejar cada paso con nosotros seguro y tranquilo. Por eso el cine permite como elemento estético una contemplación catártica con uno mismo como la poesía para acercarnos a la existencia misma. 

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