sábado, 29 de septiembre de 2012

Las tres maneras de tenerse en pie hoy.


El problema de la filosofía occidental no es tal problema. Esa brecha que se abre entre la necesidad de encontrar sentido en el caos de la realidad y la contingencia vital que busca un significado existencial no es tal. Pues en esta dicotomía o dualidad del vivir se erige el problema mismo de pensar demasiado en esta problematización olvidándose del actuar mismo como problema de la existencia como tal. 
Las tres maneras que Pániker propone son la manera mística , la neurótica y la trivial. Tres formas de entender que no hay problema antropológico en nosotros. En el primer caso la mística se trata de olvidarnos del yo , de ese ego que aprisiona al ser y tenerse en algo más importante que uno mismo. Así ya no hay problema pues la introversión se convierte en extraversión y el mundo o la realidad acaba en la mística de lo externo de si. La única realidad es la de los fenómenos vividos y sólo eso constituye la misma realidad aunque pueda llevar al nihilismo. En esta línea el arte, la música, la ciencia, la literatura, etc pueden constituir el paradigma para olvidarnos de nosotros mismos en esta vía mística que nos trasciende. La razón se vuelve autoinsuficiente y como incompleta establece el propio límite.Pero tal como Pániker señala " el filosofar es fingir que no se es místico" (siéndolo). La realidad entonces se mostrará más allá del lenguaje en un antes o en un después. Se convierte así el místico en el rechazador de los absolutos.Sin embargo no se trata de olvidarse del ego para refugiarse en las ideas de la nacionalidad, la patria, la religión o el partido.En el segundo la vía neurótica se persigue el ego pero sometido a una asfixia permanente o una incomodidad que no permite a uno estarse quieto en la vida que lleva y realiza. Y por último la vía trivial es la de quienes ven en la colectividad la razón para superarse uno mismo. 
Sea la vía que sea existencial que se lleve se trata de defenderse con una estrategia de mentira como señala Pàniker. Tal como decía Wittgenstein : " el miedo a la muerte es síntoma de una vida falsa".  Ese ganar al tiempo no deja de ser otra forma de mentira pues creer que no hay pasado ni futuro que nos someta no deja de ser algo desagradable pues nos atrapa con los recuerdos y con los temores. 
Si retomamos el primer camino encontramos en el ser creativo, en la persona que olvidada de sí persigue trascender más allá del lenguaje su persona por eso sea la danza, el arte, la música, la literatura permiten esa imagen de romper los obstáculos del yo. Sin la fisura del yo y el mundo empieza la desproblematización de la realidad.

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