martes, 22 de agosto de 2006

La educación de la ciudadania : un debate sin razón.

Las mentiras se nos escapan demasiado a menudo de nuestras conciencias. La educación -en el fondo- nos enseña a mentir. La docencia se apunta a la moda de la sociedad. Mentir para sobrevivir. Se sobredimensionan los números de alumnos matriculados para tener una buena plantilla de profesores, cuando todos esperan el absentismo escolar de muchos alumnos indisciplinados. Se presentan programaciones curriculares inexistentes en la práctica que son exclusivamente el fruto de una buena copia de manual. Se dirigen centros educativos con infinidad de proyectos educativos inexistentes como los famosos planes estratégicos de centro que en el fondo sólo buscan conseguir más dinero y más material. Se miente para conseguir el dia o los dos dias de fiesta cuando el profesor -sin necesidad de justificarlo con parte médico alguno- quiere tomárselo de vacaciones. Se miente sobre las horas de permanencia en el centro cuando estas van más allá de las horas lectivas . Etece , etece ...
La mentira esconde pues muchas cosas y entre estas el miedo a la verdad. ¿Por qué no somos capaces de enfrentarnos a la verdad? La sociedad democrática preocupada por los valores intenta desde hace tiempo conseguir el camino a la "aletheia" de los griegos. La verdad no se debe esconder ni cambiar ni tan siquiera manipular a nuestro antojo. Sin embargo los medios de comunicación acentuan , proponen, ideologizan, y acaban convirtiendo el mundo en una gran mentira .
La educación tiene en este sentido un frente abierto: ¿como crear en la conciencia ciudadana la necesidad de buscar siempre la verdad ? La materia de "educación para la ciudadania" ha despertado un debate periodístico más que un auténtico debate entre los educadores. Los protagonistas educadores y educandos llevan tiempo tragando lo que determina la administración pública con sus numerosos cambios pedagógicos (?) . En algunos de los articulos aparecidos se nos sorprende con una crítica hacia los contenidos de esta materia acusándolos de politizados. Otra crítica arremete contra una materia que intenta competir con la religión hasta apartar a esta de la vida democrática. Sin embargo a veces podemos encontrar entre tanta demagogia alguien que intenta rescatar la lucidez del país de las tinieblas. Me refiero al artículo aparecido en el país el dia 16 de agosto escrito por el catedrático de filosofia del derecho Francisco J. Laporta de la universidad autónoma de Madrid que lleva por título " la ironia de la educación ciudadana". En este artículo creo que se consigue centrar el problema que se viene debatiendo. En primer lugar se afirma que ciudadania es evidentemente una cuestión política , tal como Aristóteles en el siglo IV a.c ya lo dejó claro. Como seres sociales somos animales políticos puesto que vivimos en una ciudad y creamos partipando de la ciudadania. Por consiguiente un tipo de debate centrado en esto resulta absurdo y sólo se construye con mala fe.
En segundo lugar la materia no se la puede comparar a ninguna otra anterior puesto que todo país se constituye en una serie de pilares básicos como son la educación y la sanidad. El estado debe garantizar ambos y para ello intenta promover desde la ciudadania la creación de un espíritu que fomente y consiga la llamada tradición democrática. Hoy por hoy el sistema occidental democrático en su mayoria no garantiza todavía una serie de valores que deberían ser fundamentales para la construcción de un país y su ciudadania.
Empezabamos nuestro discurso hablando de la mentira en la educación , en los medios de comunicación , en el propio estado , entre la ciudadania en general , esto no hacia más que confirmar el momento de "anomia" y crisis de valores que vivimos. Las instituciones no responden a las necesidades de la ciudadania : ni la iglesia, ni el estado, ni las organizaciones internacionales como la ONU, OTAN, ... son garantia de valores democráticos . La ciudadania en estos momentos vive un desconcierto político, social, ético, que le arroja a buscar en los varaderos del narcicismo estético individualista y aparentemente "privado". Lo cierto es que nos falta una educación como ciudadanos libres , democráticos, ... sana, referente, ... conviene pues pasar de la formalidad del gesto -eso que la clase política tan bien sabe hacer - a la realidad de la vida cotidiana y social. La materia de educación para la ciudadania se ha decidido entre todos y viene construyéndose desde hace tiempo como un proyecto en común. Deberà entenderse como un espacio para la creación del verdadero espíritu democrático ciudadano -de los futuros habitantes de la polis. Debe ser una materia para interiorizarse como si se tratara de una acto de fe en la democracia. Para ello los procedimientos, la metodologia, la actitud debe ser el centro neurálgico de la actuación del profesorado. No puede informar -que para ello ya existen otros mecanismos- sino formar o sea crear conciencia. Podriamos decir que es una educación para crear conciencia ciudadana que no debería confundirse con el civismo. El bonus vir de la polis griega se conseguia con el autoconocimiento interior y la exigencia con el deber hacia la polis. La educación para la ciudadania debe recuperar una tradición clásica que promueva el espíritu crítico con los males sociales y autocrítico con los males individuales y personales. La psiquiatria cada vez más nos ayuda a resolver nuestros dolores del "alma" con los fármacos más sofisticados pero no puede todavía solucionar nuestros problemas sociales. Nuestras jovenes democracias deben apostar por implantar modelos de valores valientes y sinceros , abiertos a la verdad, coherentes y responsables . En este artículo anteriormente citado se insiste tambien en que la educación es un deber de toda la sociedad y un derecho que conviene proteger. No sólo la escuela debe ser la portadora de materias como esta sino tambien los padres, la clase política, el estado mismo.... No puede ser una materia muerta antes de que vea la luz , ni tampoco una materia de héroes frente a seres apáticos y padres inconcientes. ¿Como recuperar la verdad perdida? ¿Como recuperar la particpación entusiasta por la política? ¿Como volver a creer en la crítica como herramienta de justícia y de crecimiento personal? ¿Como crecer como personas más que como simples seres anónimos? La materia "educación para la ciudadania" tendrà éxito en la medida que no se generen dobles discuros morales, dobles verdades, dobles códigos de conducta entre lo privado y lo público, doble moral o ética. No podemos ser integradores si sólo pensamos en la exclusión de los otros, no podemos educar si no creemos en la educación, no podemos hablar de verdad si sólo nos habita la mentira.

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